Celler Castellet es una bodega familiar nacida el año 2005 en la localidad tarraconense de Porrera, municipio situado en el epicentro de la D.O.Q Priorat. En realidad se trata de dos bodegas inmersas en el propio casco urbano del pueblo del que son originarias las raíces de esta familia vinculada al vino desde hace muchos años. Y el hecho de contar con dos edificios propios les ha dado una posición competitiva muy buena en su apuesta por la calidad de sus vinos ya que en uno de los inmuebles elaboran y crían y en el otro guardan las botellas para que terminen de afinarse y redondearse y salgan al mercado en las condiciones óptimas para que los que bebamos sus vinos lo hagamos en el momento perfecto para comenzar a disfrutarlos.

Jordi Castellet Rovira, Xavier Castellet Loshuertos y Jordi Castellet Loshuertos, propietarios de la bodega, nos presentan tres vinos honestos a precios que no atacan el bolsillo. Los hermanos Castellet han retomado la historia de sus bisabuelos que se vieron obligados a abandonar sus viñas cuando la filoxera arrasó las vides en la zona de Porrera allá por finales del siglo XIX. En Celler Castellet sólo existe un único objetivo: crear los vinos más selectos y más apegados al terreno del que parten para que los aficionados disfrutemos de toda una verdad embotellada. Para esta familia la calidad no se negocia, de ahí que trabajen en el campo y en la bodega de la forma más natural y respetuosa con el entorno y con el producto para que los vinos generados tengan lo mejor de las maravillosas uvas que cultivan y el toque justo de crianza en madera para afinar los pequeños desarreglos que se hayan podido producir durante la fermentación.

El resultado son tres tintos, Empit, Selecciò Empit y Ferral que transmiten lo que portan los suelos de llicorella de la zona que tanto carácter mineral y potencia otorgan a los vinos de esta tierra. Para sacar al mercado sus tres vinos, que tenemos a tu disposición en Barcelonavinos.com, esta familia de vitivinicultores ha apostado por el cuidado y relanzamiento de cepas viejas que se estaban echando a perder en la zona sin el uso de productos químicos en las labores agrícolas. De esta manera han conseguido dotar a sus vinos de un cuerpo y una estructura que los hacen únicos.

La importancia del viñedo

Todo lo anterior se une al hecho de que desde un principio apostaran por recuperar y plantar las nuevas cepas de las variedades autóctonas de la zona, Garnacha y Cariñena, en laderas o costers, como se las conoce en el Priorat, para apegarse al terruño y sus vinos tuviesen el ADN de esta zona vinícola. No por ello han renunciado a cultivar variedades foráneas para usarlas con el fin de apuntalar o redondear sus creaciones; de ahí que en los viñedos de la familia Castellet también podamos contemplar cepas de Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. Y algo muy importante para ellos, solamente vendimian cuando los racimos se encuentran en su punto óptimo de maduración con el cuidado de que no se pasen ni un segundo y aparezcan los problemas que puede traer la sobremaduración.

Todas las uvas que son necesarias para la obtención de sus vinos provienen de una única finca, La Solana de Mas d’en Pubill que se rige majestuosa en unas laderas pronunciadas en la salida este de Porrera. Sólo un poco más de la tercera parte de la finca se destina a viñedo. Su suelo pizarroso es muy pobre lo que estresa a las cepas confiriendo más concentración. Por tanto, los rendimientos por cepa son muy bajos pero la calidad de las uvas es muy alta. Las vides están plantadas a una altura que oscila entre los 340 y los 410 m. sobre el nivel del mar y cuentan con distintas orientaciones y conducciones, aunque siempre mirando al sur buscando la máxima concentración de las uvas.

La bodega como un punto de afinación

Los trabajos que llevan a cabo en el interior de la bodega son igualmente importantes para lograr su objetivo de calidad y personalidad. En Celler Castellet se rigen por una serie de puntos que son innegociables para ellos. De esta forma apuestan claramente por el control de las temperaturas de las dos fermentaciones, por eludir que en el vino entren componentes externos a la uva y por usar únicamente anhídrido sulfuroso y albúmina de huevo cuando lo consideren necesario.

Además son firmes partidarios de llevar a cabo maceraciones peliculares durante un mínimo de cuatro semanas y un máximo de cinco semanas y media dependiendo de la añada, de prensar de manera suave y de guardar las botellas el tiempo necesario para que el vino esté en su mejor momento para ser comercializado tras el embotellado.

Como se puede apreciar estamos ante una de esas bodegas medianas que trabajan muy bien y cuidan como debe hacerse de todo el proceso de elaboración del vino para que los que después lo vamos a disfrutar terminemos satisfechos y de un humor sensacional. Y es que las cosas que bien empiezan bien acaban, al menos en la creación de vinos. Dales una oportunidad y prueba sus tres vinos singulares, que están esperándote en Barcelonavinos.

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Celler Castellet